viernes, 7 de junio de 2013

Reportaje sobre Meditación Cristiana y Laurence Freeman, difundido por canal de televisión de Bélgica





 Palabras del P. Laurence:

(Minuto 03:23)
La meditación cristiana es una manera de orar. Podemos llamarla oración del corazón u oración pura. Es una oración que nos lleva más allá de las palabras, más allá de los pensamientos, más allá de las imágenes, hacia la oración de Cristo. Esencialmente toda oración cristiana tiene la intención de la unión con la oración de Cristo. Cuando las personas comienzan a meditar se van moviendo hacia esta interioridad profunda, la cual Jesús llama, la habitación interior. Cuando tu oración va hacia tu habitación interior, las otras formas de oración comienzan a tornarse concientes. Y leer las escrituras, la celebración de la misa, estas otras formas de oración, que para muchas personas hoy, han perdido la fuerza o el significado, vuelven a reactivarse y a destacarse otra vez.
La meditación cristiana es un camino simple hacia el centro, un camino de silencio, quietud, simplicidad. Es una disciplina, no una técnica. Vivimos en un mundo donde hoy en día la meditación es ampliamente difundida de manera secular. Conocemos los beneficios de la meditación para el cuerpo, para reducir la presión sanguínea, reducir el colesterol, bajar el estrés, la ansiedad y el insomnio. Pero nosotros enseñamos la meditación como oración. No como una técnica sino como una disciplina espiritual que nos lleva hacia el misterio del evangelio, al misterio de dejar atrás el ego y reencontrarnos de una manera renovada en Cristo.     

(Minuto 09:58)
Estuve hablando con una mujer que no había visto por cerca de un año y ella me dijo que había estado meditando. Y dijo voy a continuar con esto, ha sido un gran regalo para mí, pero no me ha traído nada de lo que usted dijo que me traería. Y yo le pregunté ¿qué quieres decir? Ella me respondió pregúntele a mi familia, ellos probablemente digan que quizás estoy peor. Yo le dije ¿a qué te refieres? Entonces ella comentó, bueno, ellos me dicen que estoy más irritable, que pierdo los estribos más a menudo y más fácilmente de lo que solía hacerlo. Yo le dije, esto es algo nuevo entonces. Y ella me respondió sí, nunca me enojaba antes, mi madre solía decirnos a las mujeres de la familia que nunca mostráramos nuestro enojo. De manera que lo que vemos es que por cuarenta y cinco años ella estuvo reprimiendo su ira y ahora el Espíritu estuvo trabajando en ella a través de la meditación, para que dejara esa represión. Y ella estaba aprendiendo, en este nivel, cómo expresar su enojo. Y espero, por su familia, que ella aprenda rápido.
Si miramos a la tradición mística cristiana, nos muestra que hay estadios por los que vamos pasando. El primero es el estado de purgación, la purificación de nuestra psiquis, de nuestros recuerdos. Y es un trabajo que tenemos que hacer dentro de nosotros mismos para integrar las sombras que hay dentro nuestro. El siguiente estadio es de la unión. La experiencia de unión comienza a suceder. Nos volvemos más integrados dentro de nosotros, con otras personas y por supuesto con Dios. El estadio final es el del pleno compartir con la vida de Dios, el último destino humano.  

 
(Minuto 17:53)
Cuando le preguntaron a Jesús en el Evangelio ¿cuál es el mayor mandamiento? Él dijo, amar a Dios tu Señor con toda tu mente, todo tu corazón, toda tu fuerza, y a tu hermano como a tí mismo. Estas son tres dimensiones o aspectos del amor. Teológicamente hablando, Él lo expresó en ese orden: Dios, hermanos, tú mismo. Yo creo que psicológicamente comenzamos al revés. Tenemos que aprender a amarnos a nosotros mismos. Y la meditación es el primer paso para aprender a aceptarnos a nosotros mismos, para aceptar el regalo de nuestro ser. Muy a menudo, incluso las personas religiosas, llegamos a nuestra relación con Dios llenos de culpa, llenos de un sentido de inferioridad, pecamenosidad, tanto foco en nuestras faltas e imperfecciones. Y de hecho esto nos bloquea para darnos cuenta que nosotros somos amados, aceptados, de que somos buenos en nuestra naturaleza verdadera.
De modo que el primer paso en la oración es la aceptación de nuestro ser. Y es eso lo que queremos decir con amarnos a nosotros mismos. No significa comprenderte a ti mismo y hacer lo que quieras. Significa aceptar e integrar cada parte de ti mismo. Eso es trabajo duro, como todos sabemos. Pero luego, en cuanto comenzamos a amarnos a nosotros mismos vemos una nueva capacidad para amar a otros. Si piensas en cuando te levantas por la mañana de mal humor, algo está mal, estamos irritables, nos sentimos enojados con el mundo. Eso va a expresar la manera en la que vas a comprar tu boleto en el ómnibus, la manera en la que hablarás con tu familia, la manera en la que trabajarás con tus colegas en la oficina. Nuestra relación con nosotros mismos determina nuestra relación con las demás personas. Es un simple conocimiento psicológico del cual ahora estamos concientes. Así que cuanto más profundamente nos amamos a nosotros mismos, más libres nos volvemos para amar a otros, no arrojamos nuestras proyecciones a los otros. Esto es algo muy importante. Por ejemplo, en la Europa moderna, en la que estamos enfrentando profundo peligro como xenofobia, prejuicios, utilizar chivos expiatorios, culpar a los inmigrantes, culpar a los grupos minoritarios por todos nuestros problemas.
En cuanto comenzamos a amar a otros, esta dimensión trascendente se abre y comenzamos a ver la naturaleza del amor en sí mismo, comenzamos a ver a Dios. Y esto es puro evangelio cristiano. ¿Cómo podemos amar a Dios a quien no vemos, si no amamos al prójimo, a quien podemos ver y con quien trabajamos todos los días.


Así que creo que la meditación es en primer lugar profundamente interior, nos lleva hacia nuestra propia soledad. Pero cuanto más profundo nos lleva, más abiertos nos volvemos, más libres nos volvemos.
En Europa, en muchas partes de la Iglesia Católica, la autoridad de la Iglesia ha sido profundamente herida y dañada por los abusos, escándalos, crímenes. Pero aun así no creo que los jóvenes estén rechazando la religión sino que ellos están simplemente demandando una religión más simple, más humilde, más auténtica, que esté conectada con la búsqueda espiritual. Ese es el desafío de la Iglesia. Y cada vez que la Iglesia enfrentó esta clase de desafíos en el pasado, siempre ha ido más hacia lo profundo, siempre ha retornado a la dimensión mística del evangelio donde Cristo está presente, el mismo de ayer, de hoy y de mañana. Y pienso que esto es lo que está sucediendo hoy, es el hambre y la búsqueda de una espiritualidad más profunda, que encontramos por todos lados en la Iglesia de hoy.  
          

miércoles, 22 de mayo de 2013

APEGOS



Un pájaro herido no puede volar,
pero un pájaro que se apega a una rama de árbol, tampoco.

¡Deja de apegarte al pasado!
Dice el proverbio hindú:
El agua se purifica fluyendo; el hombre, avanzando.

El mundo está lleno de sufrimiento;
la raíz del sufrimiento es el apego;
la supresión del sufrimiento significa la eliminación,
el abandono de los apegos. 


Hay un deseo común,
que es el cumplimiento de lo que se cree que va a dar felicidad al yo, al ego.
Ese deseo es apego,
porque ponemos en él la seguridad,
la certeza de la felicidad.

Es el miedo el que nos hace desear la felicidad,
y ella no se deja agarrar.
Ella es.
Esto sólo lo descubrimos observando,
bien despiertos,
viendo cuándo nos mueven los miedos
y cuándo nuestras motivaciones son reales.

Si nos aferramos a los deseos,
es señal de que hay apego.
¿Abandonar los apegos significa apartarse del mundo material?
La respuesta es:
¡No!

Uno usa el mundo material,
uno goza el mundo material,
pero no debe hacer depender su felicidad del mundo material.
¿Está esto suficientemente claro?

Uno comienza a gozar las cosas cuando está desapegado,
porque el apego produce ansiedad.
Si estás ansioso cuanto te aferras a algo,
difícilmente podrás gozarlo.

Por lo tanto,
lo que te propongo no es una renuncia al goce:
es una renuncia a la posesividad, a la ansiedad, a la tensión,
a la depresión frente a la pérdida de algo.

-¿De dónde crees que provienen todos los conflictos?
De los apegos.

-¿De dónde crees que proviene el sufrimiento?
De los apegos.

-¿De dónde crees que proviene la soledad?
De los apegos.

-¿De dónde crees que proviene el vacío?
Tú lo sabes: el origen es el mismo.


-¿De dónde crees que provienen los temores?
También de los apegos.
 
Sin apego no hay temor.
¿Lo pensaste alguna vez?


Sin apego no hay temor.

Desconozco el autor.


"Todo tiene su belleza, pero no todos la ven" (Confucio).
.

domingo, 19 de mayo de 2013

VENI CREATOR SPIRITUS - HILDEGARDA VON BINGEN


FELIZ PENTECOSTES QUERIDOS AMIGOS!!!
Para escuchar esta obra bellísima de Hildegarda deberán poner pausa en la música de fondo. Ubicar el reproductor de música en la barra lateral derecha. 

viernes, 17 de mayo de 2013

FRANCISCO Y EL RABINO SERGIO BERGMAN

Abrazar a Francisco, para reencontrarme con Bergoglio

Me recibió con un afectuoso: "¡Sergio, qué bueno que estás acá! ¿Te colaste? Y en realidad, una vez más tenía razón.

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Fue en la primera audiencia del papa Francisco con los líderes de las diferentes religiones.Allí me reencontré con el querido Bergoglio. En el marco imponente de la Sala Clementina , el abrazo trascendió la formalidad del protocolar saludo para ver en su sonrisa y gesto cercano a quien, investido como papa, era nuestro Bergoglio de siempre. Así, con los gestos que son tan suyos, es cálido, directo, íntimo. Con el humor de quien no pierde la sonrisa ni la frescura aun desde esas alturas, recuperando en cada uno la misma apertura, para finalizar pidiendo que sigamos rezando por él. Me presenté tan solo para bendecir y agradecer este momento. El gesto del abrazo corona un camino de quien es mi referencia, pero también el compromiso renovado por el desafío que nos convoca. "Ahora que estoy ante Francisco, vuelvo a abrazar a mi rabino Bergoglio", le dije. Me regaló una sonrisa y, con su humor tan particular, me recibió con un afectuoso: "¡Sergio, qué bueno que estás acá! ¿Te colaste?


Con el humor de quien no pierde la sonrisa ni la frescura aun desde esas alturas.


Y en realidad, una vez más, tenía razón.

Sin entrar en los detalles, no había sido incluido en la delegación formal de representantes de instituciones judías ante el Vaticano y, frente a la rigurosidad infranqueable del protocolo vaticano, aun con la colaboración de los propios dirigentes de la comunidad judía tanto argentina como internacional que estaban presentes, no fue posible incluirme para la audiencia, hasta que, como era previsible, fueron mis amigos sacerdotes y obispos como es el que caso de monseñor Sanchez Sorondo, quienes hicieron llegar la voz para que fuera el mismo papa Francisco quien instruyera a la Secretaría de Estado para que me dieran el acceso, y celebrar en ese mínimo instante que fue eterno para reencontrarnos y poder vernos.

Luego del abrazo de reencuentro, rezamos.

Nuestra milenaria tradición judía prescribe recitar una bendición cuando uno está frente a un sabio y gran maestro de la humanidad. Así que con la alegría del corazón y el alma exaltada en gratitud, recité en hebreo la bendición para concluir juntos diciendo los dos como uno: Amén.

¡Qué emoción! ¡Qué energía! Un momento único que quedará por siempre en el corazón y en el alma, un surco fértil de espacio-tiempo que dará su fruto en la buena cosecha del porvenir.


Recité en hebreo la bendición para concluir juntos diciendo los dos como uno: Amén


El papa Francisco nos dejó un mensaje pleno de bondad y amor, uniendo las iglesias cristianas, aun las ortodoxas orientales, que hacía un milenio no estaban presentes en estas instancias. Dando señales inequívocas de unidad para la tarea ecuménica en el cristianismo refirió a la dimensión interreligiosa dando un especial lugar al vínculo judeocristiano Sigo aún emocionado, mientras escribo estas últimas líneas. El abrazo a Francisco renueva un pacto para esta nueva era, la bendición elevada en oración de un nuevo tiempo donde seguimos guiados por el corazón generoso de nuestro pastor y maestro, el papa Francisco que no es otro que el mismo Padre Jorge, el tan querido y valorado Bergoglio.

domingo, 5 de mayo de 2013

El actor en el escenario

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 Hacerse consciente del alma significa tener claro la diferencia entre el instrumento físico o traje, es decir, el cuerpo, y la energía consciente que lo gobierna, el alma, el ser.

Del mismo modo, es esencial comprender la diferencia entre quién soy realmente y el rol o roles que estoy interpretando en mi vida.

Un actor, incluso mientras está interpretando las escenas más dramáticas, incluso mientras llora o ríe o grita, sabe que está interpretando un papel y que él no es el papel. Sabe que cuando la obra se acabe de representar, seguirá existiendo sin el papel.

Podemos desarrollar gran fortaleza si, de la misma manera, mientras interpretamos diferentes roles en el escenario del mundo, permanecemos conectados con la consciencia interna de nuestra identidad eterna, como el ser de consciencia pura – de paz, de verdad, de luz, de amor.

Separar al rol y al actor hace que aumenten las oportunidades de ver lo que mi papel precisa realmente y reduce la posibilidad de ser influenciado en exceso por los demás. Si soy capaz de proteger mi identidad interior, será mucho más fácil para mí cambiar de rol. Si me pierdo en algún rol en particular, no puedo ver más allá de las necesidades inmediatas.

Por ejemplo, puede que se requiera de alguien que interprete el papel de madre, o de esposa, o de mujer de carrera, o de trabajadora comunitaria, o de amiga. Siempre tendremos muchas más probabilidades de satisfacer todos estos roles si no nos atrapamos excesivamente en ninguno de ellos.

La meditación puede compararse con el momento en el que nos permitimos dejar el escenario del mundo, incluso por unos momentos, y conectar con nuestra esencia. Separarnos del escenario temporalmente nos permite comprender con mayor profundidad el comportamiento de los demás actores y qué es lo que se requiere de mí para poder interpretar mi papel con precisión.

No cortamos con el papel, pero dándonos a nosotros mismos de vez en cuando oportunidades para recargarnos, nos aseguramos de que nuestra perspectiva permanezca elevada, de que nuestras motivaciones sean positivas y de que nuestro estado interno sea pacífico y equilibrado.

jueves, 2 de mayo de 2013

ANTECEDENTES DE LA MEDITACION CRISTIANA




 John Main.- Investigó que  la meditación Cristiana es  parte de la tradición cristiana. He aquí algunos antecedentes:  



Primeros monjes y monjas del Desierto de Tebaida  (Egipto S. IV en adelante) laicos que dejaron las ciudades y fueron al desierto de Egipto para sumergirse en Dios. Experimentaron así el autoconocimiento y la oración profunda en quietud y silencio.


Juan Casiano (describió cómo oraban los Padres del Desierto) en forma callada/continua,  básicamente repitiendo una expresión  bíblica: con ello la persona se centraba en Dios, apartándose de las distracciones de la mente, corazón y cuerpo.


San Agustín  (Carta Proba) Carta X, 20.  Alude una novedad:  que los monjes de Egipto practicaban  una oración que consistía  en repetir oraciones cortas,  “en un abrir y cerrar de ojos ".  Emplea  el verbo lanzar / lanzaban a lo alto esas oraciones. De allí el término Jaculatoria: que tiene etimológicamente  el sentido de  LANZAR. Siglos más tarde se tornará popular en Occidente. (“Oh Dios ven en mi auxilio,  Señor Apresúrate a socorrerme".)


Filocalia.- Compendio de oraciones de los Padres del Desierto.


El Peregrino Ruso – se fundamenta en  la invocación  del nombre de Jesús (oración de Jesús). La tradición cristiana oriental conservó este tesoro de la  Oración de Jesús lo cual no hizo Occidente. Los relatos del Peregrino Ruso se refieren a esta práctica.  Posiblemente fueron escritos por un Monje a través de entrevistas con el peregrino.



Tradición Hesicasta.- Consiste en llevar la mente al corazón o volver la atención de la mente al corazón. El emblema de esta tradición es  El Peregrino Ruso.
 

La Nube del no saber. (anónimo  inglés del S.XVI)
Su autor es un místico inglés anónimo, teólogo y director de almas, situado en plena corriente de la tradición espiritual de Occidente. Este escrito es una verdadera  guía para muchos que  intentan el camino a lo profundo para encontrarse con Dios.


San Francisco de Asís estimaba que  la oración repetitiva  era mejor  que leer mil tratados espirituales.


Santa Teresa de Avila  y San Juan de la Cruz tienen muchos pasajes que  nos enseñan  la oración de quietud y de unión.


La iglesia de Oriente conservó  este tesoro de oración dejando de lado nuestra herencia griega que convirtió a la mente de Occidente en  racional, compleja y sofisticada.


El Padre John Main  pudo recuperar  esta práctica cristiana oriental y dijo  “No pretendo  afirmar  que la meditación sea la única manera  de llegar al  meollo, al centro, al encuentro profundo con nosotros mismos  y con Dios …   pero sí  que fue la única forma que yo encontre”.



¡Dios siempre está allí …    la oración consiste en despertar temprano


Si no nos levantamos temprano  para ver salir el sol éste sale y no nos damos cuenta. Si no nos levantamos para contemplar, percibir, saborear la presencia de Dios  en nosotros…  ¡El sigue  estando allí,   pero para nosotros pasó desapercibido!


“Tened calma  y sabed que yo soy Dios”  (Salmo 46, 11) esta es posiblemente una buena  definición de “oración”.


La Meditación unifica el cuerpo, el corazón y la mente  y centra a la persona en Dios. No es pensar, ni hablar,  ni pedir nada a Dios  (es permanecer en Dios).


“Juan Casiano  y el testimonio  de los Padres del  Desierto”.

Su influencia   marcó  a  San Benito, nació en 360 D.C.  en  Citia menor (Rumanía).



-Peregrinó por los desiertos de Egipto.


-Se puso en contacto con los seguidores de Orígenes. Quedó  marcado por Evagrio y fue entrañable  amigo  de San Juan Crisóstomo.


“Orad sin cesar”.



Anacoreta  Alejandro Mojur


“Resulta más fácil conquistar reinos que dominarse a sí mismos”.


Bhagavad Gita 

 Arjuma hablando de Dios: "La mente es inquieta, turbulenta, obstinada y poderosa.  Domarla   me parece, es mucho más difícil que   controlar  el viento”.



 El Abad  Isaac  da testimonios  de la práctica  cuando dice a Casiano y Germánico:


“Ahora siento que ando en la dirección correcta, tengo el control de mis pensamientos, mi corazón se dilata  con indecible gozo y me extasío  con la visita del Espíritu Santo. Enriquecidos mis sentidos  espirituales, de repente, a la luz  del Señor, percibo la revelación de profundísimos   misterios  que  antes, estaban para mí totalmente ocultos. Y a fin de gozar de la gracia  de permanecer por mucho tiempo en este estado,  voy repitiendo con insistencia:  “Oh Dios, ven en mi auxilio; Señor apresúrate  a socorrerme”


Para concluir el Abad Isaac dijo también acerca de este tipo de oración:


“En ella no se muestra la mirada de ninguna imagen, ninguna voz, ninguna secuencia de palabras. La intuición de la mente  toda  ella en fuego, por  inefable transporte del corazón, hace brotar  un anhelo  insaciable: la  mente fuera  de los sentidos y de todo lo visible, se dilata  en gemidos y suspiros invisibles delante de Dios .” 


“Ya no es posible distinguir  ni un sonido de la voz, ni un movimiento en la lengua, ni palabra alguna.  Y la mente perfectamente iluminada por la  infusión de la luz divina, no precisa recurrir al  pobre lenguaje humano, y a pesar de tener todos los sentidos, brota amor como de una fuente copiosísima  hacia Dios, en una forma imposible de expresar. Dice tanto  en tan breve  tiempo, que cuando la mente vuelve  en sí  no logra  repetirlo  con facilidad ni acordarse de nada".



Casiano Dice:


IX  Conferencia  Primera del Abad Isaac N.25     

IX  Conferencia  Segunda del Abad Isaac N.12


…. “Sin  embargo, al intentar procesarlo por obra,  descubrimos con  sorpresa que era mucho más  difícil que el método que usábamos antes en nuestra meditación …” 


Lo dicho pone de manifiesto la simplicidad del camino (humildad), como así también su dificultad (falta de perseverancia).


Conclusión de Casiano


“Se puede tener por cierto que nadie, por falta de estudios, está excluído de la perfección del corazón.  Y la ignorancia no es obstáculo para alcanzar la pureza del corazón ni la del espíritu,  dado que siempre se tiene a la mano un  método simplísimo que no supone más que una indeclinable fidelidad  a la meditación contínua  de este versículo  en la presencia de Dios”


Conferencia  Segunda de Abad Isaac Nro. 14


Oración de Jesús

Puede considerarse como el primer mantra  cristiano. Sus raíces se hunden  en los desiertos de Egipto: “Señor Jesucristo, Hijo de Dios Vivo, ten piedad de mí pecador”.


 San Nilo
 

Instrucciones para alcanzar la quietud: Al despertarse el monje debe quedarse sentado por espacio de una hora y recoger la mente de todas sus andanzas externas de todos los días y llevarla al corazón por medio de la respiración que debe acompañar siempre a esta plegaria: 


“SEÑOR JESUCRISTO, HIJO DE DIOS, TEN PIEDAD DE MI”


Con la repetición se lograba que la oración se volviera espontánea e instintiva como la respiración.


Este estado permitía:

a) Purificación del Yo superficial (EGO)

b) Surgimiento del verdadero Yo (IMAGEN Y SEMEJANZA DE DIOS)

c)  Se es un solo espíritu con Cristo.



El practicante se hacía capaz de abandonar… los muchos y variados pensamientos y unirse al UNO en una unión que trasciende la razón. 


San Simeón S. XI, uno de los mayores místicos de la Iglesia Griega, nos dijo:


“… quédate sentado en el silencio y en la soledad, inclina la cabeza,  cierra los ojos, respira más despacio, mira con la imaginación, hacia el interior de tu corazón. Luego al respirar dí: 


“Señor Jesucristo ten misericordia de mí” en vos baja o sencillamente en espíritu. Esfuérzate por apartar todos los pensamientos, se paciente y repite una y otra vez este ejercicio”.


De esta forma nuestro peregrino pasó a vivir una rica experiencia de la que sus relatos ofrecen un bellísimo testimonio por los frutos que tal plegaria produce en la vida, con lo cual se constituye una fuente emblemática de la Meditación Cristiana.

En nuestra Comunidad, fundada por John Main, OSB, utilizamos el mantra cristiano MA RA NA TA ("Ven Señor" en el idioma Arameo, el mismo que Jesús hablaba) repetida mentalmente en cuatro frases de igual duración durante 30 minutos por la mañana y 30 minutos por la tarde o noche. Para ello símplemente es necesario sentarse con la espalda derecha, cerrar los ojos, respirar a nivel abdominal profunda y lentamente, relajar todos los músculos del cuerpo, especialmente los del rostro, dejar caer la mandíbula y comenzar entonces a repetir nuestro mantra MA RA NA TA, rítmica, fiel, y sencillamente. Esta simple disciplina nos llevará de la mente al corazón, a la verdadera esencia de nuestro Ser. Estar relajados PERO ATENTOS.

jueves, 25 de abril de 2013

MUJERES SACERDOTALES

Del libro "La mujer: Reina e Indomable" de Anselm Grün y Linda Jarosch


 La mujer sacerdotal es líder y acompañante espiritual. Posee una energía interior de la que puede vivir y desea transmitirla a los demás. Anhela consolar y levantar, aspira a irradiar misericordia. Ha aprendido a ver más allá de lo superficial en la expresión de las personas. Con su sexto sentido percibe su propia necesidad interior. La sacerdotisa intenta encontrar, una y otra vez, lo divino que existe en el prójimo, aún en el de carácter hosco y difícil. No lo reduce a lo que ve de él, sino que intuye lo otro más grande que hay en su interior: lo santo.

Asimismo, el aspecto sacerdotal de una mujer se pone de manifiesto cuando no deja de creer, a pesar de su propio sufrimiento, sus decepciones y su desesperación, que en la fe encuentra la fuerza necesaria para elevarse.

Este aspecto sacerdotal, QUE TODA MUJER TIENE, también ayuda a la mujer cuando siente la necesidad de recogerse en su espacio interior, en ese espacio que para ella es sagrado. La mujer sacerdotal siempre anhela nutrirse de una fuente más profunda (Dios en su corazón).

La mujer sacerdotal descubre las huellas de Dios en la vida de las personas y las interpreta. Las mujeres poseen una especial capacidad para detectar e interpretar las huellas divinas en las personas. Ven el núcleo divino de cada ser humano. 

Animémonos a desarrollar este aspecto tan importante que Dios nos ha regalado. Para ello la ORACION es el instrumento. Principalmente la oración de SILENCIO Y QUIETUD. ¡¡¡TENEMOS EN MARIA NUESTRA MAESTRA!!!