miércoles, 15 de abril de 2015

SALUDO PASCUAL

CHRISTOS ANNESTI!!! ALITHOS ANNESTI!!!

MUY FELICES PASCUAS PARA TODOS MIS QUERIDOS AMIGOS ORTODOXOS!!!


miércoles, 8 de abril de 2015

DIEZ TEXTOS DE LA NUBE DEL NO SABER


1. “He aquí lo que has de hacer. Eleva tu corazón al Señor; con un suave movimiento de amor, deseándole por sí mismo y no por sus dones. Centra tu atención y deseo en él y deja que sea esta la única preocupación de tu mente y tu corazón. Haz todo lo que esté en tu mano para olvidar todo lo demás, procurando que tus pensamientos y deseos se vean libres de todo afecto a las criaturas del Señor o a sus asuntos tanto en general como en particular. Quizá pueda parecer una actitud irresponsable, pero, créeme, déjate guiar; no les prestes atención”. (cap. 3)
 
 2. “Nadie puede comprender totalmente al Dios increado con su entendimiento; pero cada uno, de maneras diferentes, puede captarlo plenamente por el amor. Tal es el incesante milagro del amor: una persona que ama, a través de su amor, puede abrazar a Dios, cuyo ser llena y trasciende la creación entera. Y esta maravillosa obra del amor dura para siempre, pues aquel a quien amamos es eterno. Cualquiera que tenga la gracia de apreciar la verdad de lo que estoy diciendo, que se tome a pecho mis palabras, pues experimentar este amor es la alegría de la vida eterna y perderlo es el tormento eterno”. (cap. 4)
 
3. “El hombre puede conocer totalmente y ponderar todo lo creado y sus obras, y también las obras de Dios, pero no a Dios mismo. El pensamiento no puede comprender a Dios. Por eso, prefiero abandonar todo lo que puedo conocer, optando más bien por amar a aquel a quien no puedo conocer. Aunque no podemos conocerle, sí que podemos amarle. Por el amor puede ser alcanzado y abrazado, pero nunca por el pensamiento”. (cap.6)
 
4. suceda. Esta palabra será tu defensa tanto en la guerra como en la paz. Sírvete de“Si quieres centrar todo tu deseo en una simple palabra que tu mente pueda retener fácilmente, elige una palabra breve mejor que una larga. Palabras tan sencillas como “Dios” o “Amor” resultan muy adecuadas. Pero has de elegir una que tenga significado para ti. Fíjala luego en tu mente, de manera que permanezca allí suceda lo que ella para golpear la nube de la oscuridad que está sobre ti y para dominar todas las distracciones, fijándolas en la nube del olvido, que tienes debajo de ti. Si algún pensamiento te siguiera molestando queriendo saber lo que haces, respóndele con esta única palabra. Si tu mente comienza a intelectualizar el sentido y las connotaciones de esta “palabrita”, acuérdate de que su valor estriba en su sencillez. Haz esto y te aseguro que tales pensamientos desaparecerán. ¿Por qué? Porque te has negado a desarrollarlos discutiendo con ellos”.(cap. 7)
5. “Te apremio a que deseches todo pensamiento sabio o sutil por santo o valioso que sea. Cúbrelo con la espesa nube del olvido porque en esta vida sólo el amor puede alcanzar a Dios, tal cual es en sí mismo, nunca el conocimiento. Mientras vivimos en estos cuerpos mortales, la agudeza de nuestro entendimiento permanece embotada por limitaciones materiales siempre que trata con las realidades espirituales y más especialmente con Dios. Nuestro razonamiento, pues, no es jamás puro pensamiento, y sin la asistencia de la misericordia divina nos llevaría muy pronto al error”.(cap. 8)
6. “La bondad auténtica se manifiesta en una manera habitual de obrar bien y de responder adecuadamente en cada situación, según se presenta; está movida siempre por el deseo de agradar a Dios. Solo él es la fuente pura de todo bien, y si alguna persona se ve motivada por algo distinto de Dios, aun cuando Dios sea el primero, entonces su virtud es imperfecta. Esto es evidente en el caso de dos virtudes en particular, la humildad y el amor fraterno. Quien adquiere estos hábitos y actitudes no necesita otros, pues en ellos poseerá todos los demás”. (cap. 12)
 
7. “Los contemplativos raras veces oran con palabras, y si lo hacen, son pocas. En realidad, cuanto menos mejor. Y además una palabra monosílaba es más adecuada a la naturaleza espiritual de esta obra que las largas. Pues desde ahora el contemplativo se ha de mantener continuamente presente en el más profundo e intimo centro del alma”.(cap.37)


8. “Con esta pequeña palabra: «Dios». No se necesita nada más, ni otras palabras, pues Dios es el compendio de todo bien. Él es la fuente de todo bien, pues constituye su verdadero ser”.(cap. 39)
 
9 “Rechaza el conocimiento y la experiencia de todo lo que es inferior a Dios, dejándolo bajo la nube del olvido. Y has de aprender también a olvidar no sólo a toda criatura y sus obras sino también a ti mismo, juntamente con cuanto has hecho por el servicio de Dios. Pues un verdadero amante no sólo quiere a su amado más que a si mismo sino que en cierto sentido se olvida de si mismo en relación al único que ama”.(cap. 43)
 
10. “A medida que la persona madura en la obra de la contemplación, descubrirá que este amor gobierna su comportamiento de una manera conveniente tanto interna como externamente. Cuando la gracia atrae a un hombre a la contemplación, parece transfigurarlo incluso físicamente de tal forma que, aunque sea contrahecho por naturaleza, aparece cambiado y agradable a la mirada. Toda su personalidad se vuelve tan atractiva, que las buenas personas se honran y se deleitan estando en su compañía, fortalecidas por el sentido de Dios que irradia de ellos”. (cap. 54)
 

sábado, 28 de marzo de 2015

DE LA INTELIGENCIA PARCIAL A LA INTELIGENCIA UNIVERSAL


Cuando el que entiende es el yo, la inteligencia es parcial porque la inteligencia del yo es como su mundo: un mundo curvado por la fuerza gravitatoria de la egocentración.
 
El yo es un selector, un filtro que no permite que llegue a la mente más que lo que directa o indirectamente, inmediata o mediatamente, tiene que ver con él.
Así, mientras el yo mantenga el control de la comprensión, ésta será parcial.
Dicen los maestros que hay que abandonar ese modo de comprensión arrebatando el control al yo.
 
Cuando la egocentración pierde el control del conocer, la mente puede caminar libre y sin filtros, interesándose por todo.
La comprensión que entonces mana, no nace de la fuente del yo y puede, por ello, reconocer la verdadera naturaleza de su lejano y profundo origen. Entonces se reconoce como luz y comprensión universal, de nadie, del cosmos, de lo que es.
El camino a recorrer, que es el camino del silencio del yo, es el de la lucidez sin filtros, sin la curvatura de las exigencias exclusivas del yo, es el camino de la universalidad impersonal.
Cuando se calla el ego, que es callar los recuerdos y es callar los proyectos, ahí está el "testigo" advirtiendo que la belleza, la inmensidad, la complejidad, la sabiduría y la mente lo invaden todo.
 
El testigo comprende de inmediato que no hay sujetos ni objetos, que sólo hay "eso no-dual" que yo también soy.
Cuando el testigo que hay en mí, que yo soy, despierta y advierte, el "sentir" se queda quieto y extrañado.
Ese extrañamiento es una conmoción peculiar, no es como las conmociones a las que el sentir está acostumbrado. El seísmo que provoca el testigo no puede medirse por la escala habitual. Cuando se han callado los temblores de la escala habitual, la conmoción que provoca el testigo es perceptible, pero más como un aquietamiento que como una sacudida. Es una conmoción que se resuelve en un aquietamiento poderoso. Ese aquietamiento no está ordenado a la acción.
 
La conmoción del testigo,
calla y aquieta el bosque.
El bosque quedo y alerta,
es transparente y vacío.
Ahí está la presencia.
¿Presencia de qué?
¡Ah, quién lo sabe!
Misterio del existir,
Claro, directo, patente.
El testigo está en mí,
no es otro, soy yo mismo.
Cuando él se me muestra,
el yo se queda quieto,
vacío y transparente
como los seres del bosque.
La transparencia del bosque,
es vacío traslúcido,
la luz y el fuego que alumbra
el cuenco hondo de la especie,
y la lámpara del cosmos.
 
¿Cómo acceder al testigo y adentrarse en él? Sólo el testigo lleva al testigo. Los esfuerzos, las acciones y los métodos del yo están enclaustrados en él y son incapaces de escapar a su giro egocentrado.
Para ser conducido al testigo interior y exterior debo ser guiado al silencio completo, totalmente lúcido y pacífico.
¿Qué puedo hacer yo en ese camino? Los maestros dicen que hemos de emplear el máximo esfuerzo, interés e intensidad en los procedimientos y métodos de silenciamiento.
 
A pesar de esta recomendación de los maestros, el ego que se esfuerza por silenciarse, es incapaz de causar en sí mismo el gran silencio que conduce al testigo. Los métodos de silenciamiento que usa el ego son charlas y acciones del ego.
¿Cómo, pues, las charlas del ego van a producir el silencio?
¿Cómo las acciones del ego van a causar la "no-acción" del testigo?
Sin embargo, las enseñanzas de los maestros insisten en que sólo cuando se está agotado de fatiga por el esfuerzo, puede presentarse el silencio; sólo cuando todo el cuerpo transpira por la intensidad del trabajo realizado, el silencio llega.
Al testigo, dicen los grandes, sólo se le encuentra empapado de sudor.
Hay que procurar, por todos los medios posibles, que no haya ruidos ni charlas en el bosque para así poder ver y sentir con claridad e intensidad.
 
Pero el bosque no calla por completo hasta que el testigo aparece. Sólo cuando él se presenta en el bosque, todos los seres retienen el aliento. Hasta las hojas de los árboles quedan inmóviles cuando él se presenta.
 
No puedo conseguir ese silencio del bosque con mi esfuerzo, pero tengo que lograr, por todos los medios, que no haya ruidos en el bosque porque, dicen los maestros, y confirma la experiencia, que mientras haya ruidos y charlas en el bosque el testigo no se presentará para imponer el gran silencio.
 
Todos los métodos de silenciamiento son sólo procedimientos para intentar excluir los barullos en el bosque que podrían impedir la eclosión del silencio que el testigo provoca con su aparición.
Todos los métodos son sólo intentos.
Hay que estar dispuesto a pasarse la vida en el intento, viviendo únicamente en un bosque pacífico, sin ruidos pero sin poder llegar al gran silencio.
Cuando en el bosque aparece el testigo y se crea el gran silencio, el bosque se transforma.
Cuando él se presenta, se comprende que con su aparición no se ha concluido la tarea, sino que se abre la inmensidad inacabable de un camino a recorrer sin fin.
Cuando el bosque detiene el aliento, maravillado por el paso del testigo, se transmuta en una invitación a recorrerlo y explorarlo.
Marià Corbí
Director del "Centro para el Estudio de las Tradiciones Religiosas"

lunes, 23 de marzo de 2015

CUANDO SE PRESENTA LA ANGUSTIA

Jn 12, 20-33

Unos griegos buscan a Jesús 

20 Entre la gente que había ido a Jerusalén a adorar a Dios en la fiesta, había algunos griegos.
-21 Estos se acercaron a Felipe, que era de Betsaida, un pueblo de Galilea, y le rogaron:
–Señor, queremos ver a Jesús.
-22 Felipe fue y se lo dijo a Andrés, y los dos fueron a contárselo a Jesús.
-23 Jesús les dijo:
–Ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser glorificado.
-24 Os aseguro que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, seguirá siendo solo un grano; pero si muere, dará fruto abundante.  
-25 El que ama su vida, la perderá; pero el que desprecia su vida en este mundo, la conservará para la vida eterna. 
-26 Si alguno quiere servirme, que me siga; y donde yo esté, allí estará también mi servidor. Si alguno me sirve, mi Padre le honrará. 
 
Jesús anuncia su muerte 

27 “Siento en este momento una angustia terrible, pero ¿qué voy a decir? ¿Diré: ‘Padre, líbrame de esta angustia’? ¡Pero si precisamente para esto he venido! 
28 ¡Padre, glorifica tu nombre!”
Entonces vino una voz del cielo, que decía: “¡Ya lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez!”
29 Al oir esto, la gente que estaba allí decía que había sido un trueno, aunque algunos afirmaban:
–Un ángel le ha hablado.
-30 Jesús les dijo:
–No ha sido por mí por quien se ha oído esta voz, sino por vosotros. 
-31 Ahora va a ser juzgado el mundo. ¡Ahora va a ser expulsado el que manda en este mundo!
-32 Pero cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos a mí.
33 Con esto daba a entender de qué forma había de morir."

Este discurso de Jesús contiene una hondura espiritual impresionante. Apunta lo que se necesita para poder cumplir el deseo que alienta en nuestros corazones. Por eso constituye una palabra de sabiduría que quiere ayudarnos a despertar.

Lo que hace es recoger, de forma vibrante, el sentido que Jesús da a su vida y a su muerte, en una sola palabra: entrega. Será el mismo significado que los sinópticos recogerán en el relato de la "última cena": "este soy yo que se entrega".

Juan lo hace a su estilo y en un contexto que parece ser el paralelo al de la "oración de Getsemaní", tal como la narran los sinópticos (Mc 14,32-42, Mt 26,36-46; Lc 22,39-46), y que no menciona el cuarto evangelio. Pero, en todos esos casos, Jesús aparece abatido bajo el peso de la angustia.
Para empezar, se dice que van a ver a Jesús glorificado. Ya sabemos que, para este evangelio, la glorificación tiene lugar en la cruz. Porque, para él, la cruz significa la expresión máxima de amor de Dios al mundo ("tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único": Jn 3,16).
La cruz es triunfo porque –en la interpretación que hace Juan- es la prueba definitiva, tanto del amor del Padre, como del hecho de que Jesús ha llevado hasta el final el designio divino: manifestar su amor al ser humano. El Jesús glorificado es, pues, el crucificado. Pero esta afirmación encierra mucha más sabiduría, que el propio evangelista sigue desmenuzando con las palabras que pronuncia Jesús, en la imagen del grano de trigo.
 Con todo, nada de ello le impide experimentar la turbación: "Ahora mi alma está agitada y, ¿qué diré?: ¿Padre, líbrame de esta hora?". Sin embargo, la capacidad de resituarse es casi inmediata: "Pero si por esto he venido, para esta hora. Padre, glorifica tu nombre". El yo sigue siendo sujeto de angustia, pero basta conectar con quienes somos, para que se produzca la aceptación.
Somos presa del abatimiento y de la angustia cuando, por el motivo que fuere, quedamos atrapados por algo que ocurre y que nos remueve en nuestro interior. El detonante puede ser cualquier cosa, y la intensidad de lo despertado depende de diferentes factores: desde la fragilidad del sujeto hasta los condicionamientos propios de la psicobiografía de cada cual.
A veces, no podemos evitar que surjan determinados sentimientos o emociones: no dependen de nuestra voluntad. Pero quizás sea posible desarrollar la capacidad de no permanecer durante mucho tiempo a su merced.
Y esto se consigue en la medida en que, aceptando lo despertado, no nos reducimos a ello; cuando somos capaces de pasar de "lo que ocurre" a la "consciencia de lo que ocurre". Lo cual es posible en la medida en que hemos desarrollado la capacidad de reconocernos en la consciencia que somos, y que está a salvo de los vaivenes mentales y emocionales.
Entonces es posible la aceptación y la rendición completa, desde una actitud lúcida y humilde que se deja fluir con la corriente sabia de la vida. Esa rendición a lo que es, se convierte en fuente de paz y de ajuste.
 
Nunca puede haber paz estable si no estamos alineados con el momento presente, sin amar lo que es. Cuando amas lo que es, nada puede inquietarte. Como decía Krishnamurti, el secreto de mi paz es que "no me importa lo que suceda".
 
Pero eso solo puede decirse cuando se ha superado la identificación con el yo. Este solo puede estar en lo que ocurre y es víctima de ello; por el contrario, la consciencia de lo que sucede es, precisamente porque es aceptación, siempre fuente inagotable de paz y de dicha. Ese es nuestro nombre más profundo: Consciencia, Paz y Gozo.
 

Enrique Martínez Lozano

sábado, 21 de marzo de 2015

CUANDO LO MIRAMOS

Cuando uno mira a Jesús crucificado y comienza a abrir el corazón, puede detenerse a pensar que Jesús murió por nuestros pecados y que de alguna manera uno también lo ha matado con sus pecados. Pero de este modo la contemplación de Jesús puede llenarnos de culpa y de tristeza, y hasta podemos llegar a llorar por nuestra miseria. Pero eso sería colocarnos nosotros en el centro, o colocar nuestros pecados en el centro. En realidad cuando contemplamos a Jesús crucificado, el centro debería ser El, su amor, su entrega generosa. Esa contemplación despierta cariño, gratitud, adoración, nos ayuda a sentirnos amados y nos alienta a ser mejores. Pero una oración que sólo alimenta la culpa y la tristeza no nos moviliza a nada bueno y nos lleva a encerrarnos en nosotros mismos.

Es bello dedicar un momento a contemplar a Jesús crucificado, símplemente  para recordar cuánto nos amó, para admirarlo, para agradecerle tanto amor, pero sin olvidar que ahora está vivo y feliz, pues ha triunfado sobre la muerte. ¡¡¡
Si lloramos, que sea de felicidad!!!

¡Gracias Victor Manuel Fernández, Tucho querido!

lunes, 9 de marzo de 2015

CUANDO LEO LA PALABRA DE DIOS CON FE

 
Cuando uno lee con fe la Palabra de Dios, entra en el corazón de eso que lee, porque la Revelación Divina no consiste en dar a conocer un relato sobre la realidad, sino en una participación en la realidad misma, participación que sólo alcanza aquél que cree. Si yo leo el Evangelio y me encuentro con el relato del nacimiento de Jesús, no lo tomo como una noticia, una información, un dato. Con la fe, yo mismo entro en ese misterio, formo parte de la escena, participo del nacimiento de Jesús. No sólo entro en la escena del Pesebre, sino que eso que leo se hace realidad dentro de mí, Jesús nace en mí, el Hijo de Dios hoy se acerca a mi vida y me salva.