sábado, 23 de mayo de 2015

FELIZ PENTECOSTES



…El Espíritu, dinamismo misterioso de la vida íntima de Dios, es el regalo que el Padre nos hace en Jesús a los creyentes, para llenarnos de vida. Es ese Espíritu el que nos enseña a saborear la vida en toda su hondura, a no malgastarla de cualquier manera, a no pasar superficialmente junto a lo esencial. Es ese Espíritu el que nos infunde un gusto nuevo por la existencia y nos ayuda a encontrar una armonía nueva con el ritmo más profundo de nuestra vida.
Es ese Espíritu el que nos abre a una comunicación nueva y más profunda con Dios, con nosotros mismos y con los demás. Es ese Espíritu el que nos invade con una alegría secreta, dándonos una transparencia interior, una confianza en nosotros mismos y una amistad nueva con las cosas.
Es ese Espíritu el que nos libra del vacío interior y la difícil soledad, devolviéndonos la capacidad de dar y recibir, de amar y ser amados. Es ese Espíritu el que nos enseña a estar atentos a todo lo bueno y sencillo, con una atención especialmente fraterna a quien sufre porque le falta la alegría de vivir.
Es ese Espíritu el que nos hace renacer cada día y nos permite un nuevo comienzo a pesar del desgaste, el pecado y el deterioro del vivir diario. Este Espíritu es la vida misma de Dios que se nos ofrece como don. El hombre más rico, poderoso y satisfecho, es un desgraciado si le falta esta vida del Espíritu. Este Espíritu no se compra, no se adquiere, no se inventa ni se fabrica. Es un regalo de Dios. Lo único que podemos hacer es preparar nuestro corazón para acogerlo con fe sencilla y atención interior…


José Antonio Pagola

jueves, 14 de mayo de 2015

LA ORACION UN ENCUENTRO CONMIGO MISMO


Para poder encontrar a Dios, deberé primero encontrarme a mí mismo. Deberé estar primero conmigo. Y normalmente, no lo hago.
 
Pues si me observo, descubriré que mis pensamientos van y vienen, que estoy en cualquier otro lugar con mis pensamientos, menos conmigo. No tengo contacto conmigo, los pensamientos me sacan de mí y me llevan a otra parte. No soy yo quien piensa, sino que algo piensa en mí, los pensamientos se independizan, recubren mi Yo propiamente dicho.
 
El primer acto de la oración de silencio y quietud o meditación u oración del corazón u oración de Jesús, es que entro en contacto, por primera vez, conmigo mismo. Es lo que nos enseñaron los Padres de la Iglesia y los primeros monjes y monjas del desierto. Por ejemplo, Cipriano de Cartago decía: "¿Cómo puedes pedirle a Dios que te escuche, si tú no te escuchas a tí mismo? Quieres que Dios piense en tí y ni tú mismo piensas en tí.
 
Si tú mismo no estás contigo, ¿cómo quieres que Dios esté contigo? Si no habito en mi casa, Dios tampoco podría encontrarme si viniera a mí. Escucharme, significa escuchar mi verdadera esencia, entrar en contacto conmigo, pero también quiere decir escuchar mis sentimientos y necesidades, escuchar lo que se mueve en mí. 
 
La oración no es una huída piadosa de mí mismo, es, antes que nada, un encuentro sincero y despiadado.
 
Así dice Evagrio Póntico: "¿Quieres conocer a Dios? Conócete primero a tí mismo." No se trata de hacer psicología de la fe, sino de una  premisa necesaria de la oración.
 
Si huyo con palabras o sentimientos piadosos, la oración no me conducirá a Dios, sino que me llevará por vastas zonas de mi fantasía. Debo primero escuchar sinceramente lo que hay dentro de mí. En el encuentro con Dios debo encontrarme a mí mismo.
 
En este sentido no podemos decir qué sucede primero: si el encuentro con nosotros mismos como premisa para el encuentro con Dios o el encuentro con Dios como premisa para el encuentro con nosotros mismos. Ambos se condicionan mutuamente y se profundizan entre sí.
 
Autor: un monje benedictino.

jueves, 7 de mayo de 2015

LA ORACION COMO UNGÜENTO

 Los monjes entienden la oración como un remedio. Pero hay diferentes clases de medicamentos. Unos indagan las causas de la enfermedad, las descubren, las intensifican antes de combatirlas. Otros medicamentos son como pomadas que se ungen sobre las heridas sin conocerlas exactamente, o como un tónico que activa las defensas de la persona contra todos los gérmenes patógenos sin ser analizados en particular. De forma similar, la oración es, para los monjes, un medicamento que analiza y revela las causas de la enfermedad. Con la auto-observación y el autoconocimiento, se develan las causas de las actitudes erróneas (proceso que se va dando en la oración de quietud y silencio).
 
Otras veces, la oración es, más bien, un ungüento o un tónico que puede ser administrado contra todas las enfermedades sin analizarlas individualmente.
 
A través de la práctica de la oración contínua, la persona se inmunizará internamente contra el pecado y la culpa. Las actitudes erróneas que dejaron su impronta en ella, irán desapareciendo lentamente. Esta curación se realiza, a menudo, de forma imperceptible y durante mucho tiempo no se verán sus resultados. Hacia afuera, no se perciben los cambios, pero en el interior, en el inconciente, se va gestando una transformación.
 
Día a día, el campesino ara su campo y nada se modifica. Pero el campo arado trae sus frutos. Así también en el inconciente, arado con la oración, crecen los frutos de la transformación que, para muchos, pasan inadvertidos.
 
Anselm Grün, OSB

lunes, 27 de abril de 2015

SANAR EL CORAZON



Somos responsables de cómo nos sentimos. No podemos culpar a nadie, somos nosotros mismos quienes "elegimos" cómo somos influenciados por las situaciones. Si estamos enfadados, con el corazón dolido o angustiados, es hora de elegir de forma diferente y asegurarnos de que no vuelva a suceder. Sanar el corazón también es una elección, aunque uno no haya pensado nunca que lo fuera.

En primer lugar no somos nuestros sentimientos. Puede que estemos experimentando enfado, depresión o miedo, pero no somos esos sentimientos. Todos ellos han sido adquiridos y lo que hacen es nublar nuestra paz y belleza internas.

Observémoslos y pensemos: "No estoy enfadado, deprimido o asustado. Esto son sólo sentimientos. Es hora de dejarlos ir y recordar quién soy yo realmente". Y después, tomarnos unos momentos para reflexionar sobre nuestra verdadera naturaleza. En la calma de una reflexión silenciosa podemos volver a retomar conciencia de nuestro verdadero ser: En esencia, somos un ser espiritual, un ser de paz, un ser de amor, un ser lleno de belleza y cualidades.

Con una observación serena y paciente, veremos cómo estas cualidades afloran desde nuestro subconsciente. Esto TAMBIÉN ES UNA MEDITACIÓN .

jueves, 23 de abril de 2015

LA ALEGRIA ES POSIBLE

La alegría es posible. Pero no la confundas con la euforia de alguien que tuve suerte en el casino.
 
Tampoco es el placer de ganarle a otro en una discusión. Tampoco es el gusto de salir de vacaciones.
 
Es algo más profundo y mucho más valioso. Es una seguridad interior, una fuerza, un impulso de vida que uno siente cuando percibe que está vivo, que puede seguir adelante, que siempre hay una esperanza.
Pero sobre todo es la FUERZA INTERIOR que uno experimenta cuando SABE QUE ES AMADO, especialmente cuando tiene la certeza de que HAY UN AMOR INMENSO QUE LO SOSTIENE MÁS ALLÁ DE TODO Y POR ENCIMA DE TODO. Hay un amor infinito que nunca falla y que lucha por sacarnos adelante en cualquier situación que vivamos.
Esa es una alegría calma, que no se expresa en la risa o en la carcajada. No es una ostentación de felicidad. Es un gozo interno, sereno y discreto, pero verdadero, profundo y estable.

Es la sensación de los que le han encontrado un sentido a la vida, aunque estén llenos de problemas.

Víctor Manuel Fernández

miércoles, 15 de abril de 2015

SALUDO PASCUAL

CHRISTOS ANNESTI!!! ALITHOS ANNESTI!!!

MUY FELICES PASCUAS PARA TODOS MIS QUERIDOS AMIGOS ORTODOXOS!!!


miércoles, 8 de abril de 2015

DIEZ TEXTOS DE LA NUBE DEL NO SABER


1. “He aquí lo que has de hacer. Eleva tu corazón al Señor; con un suave movimiento de amor, deseándole por sí mismo y no por sus dones. Centra tu atención y deseo en él y deja que sea esta la única preocupación de tu mente y tu corazón. Haz todo lo que esté en tu mano para olvidar todo lo demás, procurando que tus pensamientos y deseos se vean libres de todo afecto a las criaturas del Señor o a sus asuntos tanto en general como en particular. Quizá pueda parecer una actitud irresponsable, pero, créeme, déjate guiar; no les prestes atención”. (cap. 3)
 
 2. “Nadie puede comprender totalmente al Dios increado con su entendimiento; pero cada uno, de maneras diferentes, puede captarlo plenamente por el amor. Tal es el incesante milagro del amor: una persona que ama, a través de su amor, puede abrazar a Dios, cuyo ser llena y trasciende la creación entera. Y esta maravillosa obra del amor dura para siempre, pues aquel a quien amamos es eterno. Cualquiera que tenga la gracia de apreciar la verdad de lo que estoy diciendo, que se tome a pecho mis palabras, pues experimentar este amor es la alegría de la vida eterna y perderlo es el tormento eterno”. (cap. 4)
 
3. “El hombre puede conocer totalmente y ponderar todo lo creado y sus obras, y también las obras de Dios, pero no a Dios mismo. El pensamiento no puede comprender a Dios. Por eso, prefiero abandonar todo lo que puedo conocer, optando más bien por amar a aquel a quien no puedo conocer. Aunque no podemos conocerle, sí que podemos amarle. Por el amor puede ser alcanzado y abrazado, pero nunca por el pensamiento”. (cap.6)
 
4. suceda. Esta palabra será tu defensa tanto en la guerra como en la paz. Sírvete de“Si quieres centrar todo tu deseo en una simple palabra que tu mente pueda retener fácilmente, elige una palabra breve mejor que una larga. Palabras tan sencillas como “Dios” o “Amor” resultan muy adecuadas. Pero has de elegir una que tenga significado para ti. Fíjala luego en tu mente, de manera que permanezca allí suceda lo que ella para golpear la nube de la oscuridad que está sobre ti y para dominar todas las distracciones, fijándolas en la nube del olvido, que tienes debajo de ti. Si algún pensamiento te siguiera molestando queriendo saber lo que haces, respóndele con esta única palabra. Si tu mente comienza a intelectualizar el sentido y las connotaciones de esta “palabrita”, acuérdate de que su valor estriba en su sencillez. Haz esto y te aseguro que tales pensamientos desaparecerán. ¿Por qué? Porque te has negado a desarrollarlos discutiendo con ellos”.(cap. 7)
5. “Te apremio a que deseches todo pensamiento sabio o sutil por santo o valioso que sea. Cúbrelo con la espesa nube del olvido porque en esta vida sólo el amor puede alcanzar a Dios, tal cual es en sí mismo, nunca el conocimiento. Mientras vivimos en estos cuerpos mortales, la agudeza de nuestro entendimiento permanece embotada por limitaciones materiales siempre que trata con las realidades espirituales y más especialmente con Dios. Nuestro razonamiento, pues, no es jamás puro pensamiento, y sin la asistencia de la misericordia divina nos llevaría muy pronto al error”.(cap. 8)
6. “La bondad auténtica se manifiesta en una manera habitual de obrar bien y de responder adecuadamente en cada situación, según se presenta; está movida siempre por el deseo de agradar a Dios. Solo él es la fuente pura de todo bien, y si alguna persona se ve motivada por algo distinto de Dios, aun cuando Dios sea el primero, entonces su virtud es imperfecta. Esto es evidente en el caso de dos virtudes en particular, la humildad y el amor fraterno. Quien adquiere estos hábitos y actitudes no necesita otros, pues en ellos poseerá todos los demás”. (cap. 12)
 
7. “Los contemplativos raras veces oran con palabras, y si lo hacen, son pocas. En realidad, cuanto menos mejor. Y además una palabra monosílaba es más adecuada a la naturaleza espiritual de esta obra que las largas. Pues desde ahora el contemplativo se ha de mantener continuamente presente en el más profundo e intimo centro del alma”.(cap.37)


8. “Con esta pequeña palabra: «Dios». No se necesita nada más, ni otras palabras, pues Dios es el compendio de todo bien. Él es la fuente de todo bien, pues constituye su verdadero ser”.(cap. 39)
 
9 “Rechaza el conocimiento y la experiencia de todo lo que es inferior a Dios, dejándolo bajo la nube del olvido. Y has de aprender también a olvidar no sólo a toda criatura y sus obras sino también a ti mismo, juntamente con cuanto has hecho por el servicio de Dios. Pues un verdadero amante no sólo quiere a su amado más que a si mismo sino que en cierto sentido se olvida de si mismo en relación al único que ama”.(cap. 43)
 
10. “A medida que la persona madura en la obra de la contemplación, descubrirá que este amor gobierna su comportamiento de una manera conveniente tanto interna como externamente. Cuando la gracia atrae a un hombre a la contemplación, parece transfigurarlo incluso físicamente de tal forma que, aunque sea contrahecho por naturaleza, aparece cambiado y agradable a la mirada. Toda su personalidad se vuelve tan atractiva, que las buenas personas se honran y se deleitan estando en su compañía, fortalecidas por el sentido de Dios que irradia de ellos”. (cap. 54)